• La cosa y su sombra
Pablo Oyarzún

Resumen

Los invito a coger este pequeño volumen. Primero que nada, a examinarlo por fuera, someramente. Constatar sus señas visibles. Cubierta negra, escritura roja y en el centro el blanco trazado perimetral de un rectángulo. Los caracteres rojos dan cuenta de un título, de una plural autoría, de un sello editorial. Llama la atención -descon­cierta-ante todo ese título, con letras espaciad as que hacen amago de expandirse a toda la cubierta. "Citiedad ". Se trata, claro, de un juego, entre "sitio" y "cita", y un poco más lejos "ciudad", y tal vez (se me antoja) "asedio". Muchas otras asociaciones cabe hacer, sin regla que las guíe ni las ordene. No soy muy amigo de estos intríngulis. Pienso que el idioma dispone de un bagaje de pa labras que casi siempre nos exime de pergeñar neologismos. Bueno es evitarlos, sobre todo cuando éstos, en la forma del retruécano a que el presente corresponde, no resultan de in media to elocuentes. Veamos la contra tapa . Un texto, también en rojo, ha de informarnos lo que el calembour no evidencia de suyo. Confirmo algo de mi conjetura. Aun así, lo
que se ha querido insinuar no se transparenta del todo. Parece que se quiere apuntar a una secreta convivencia entre la precariedad del "sitio", la transitoriedad de la "cita ", la perentoriedad del deseo, la densidad del cuerpo, la insalvable oriundez del pensamiento: su circunscripción a un determinado (y determinante) espacio-tiempo. Voy a seguir (al menos en parte) tales pistas.
Cuatro autores escriben aquí, cuatro jóvenes autores.
Texto leído en la presentación del libro Citiedad (Santiago: El Aristotélico Siniestro, 2000), de Mauricio Barría, Javier Rojahelis, Mario Sobarzo y Fernando van de Wyngard, en el Instituto Goethe de Santiago, el 11 de diciembre de 2000.

Palabras clave

Citiedad , de Mauricio Barría, Javier Rojahelis, Mario Sobarzo y Fernando van de Wyngard

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