• La escritura, máquina del accidente una demora en el prólogo de spleen
Ana María Risco

Resumen

Si de Baudelaire cabe decir, con el aval de no pocos autores, que siguiendo los pasos de Poe integró una tradición de poetas intelectuales, que saben a ciencia cierta lo que hacen, que proyectan y estudian cada uno de sus movimientos en la escritura, que transitan por versiones y variantes hasta dar con el efecto que se ajusta cabalmente a su propósito, que modelan arquitectónicamente su obra discriminando, con lúcida conciencia, el lugar necesario y justo de cada parte en el total; del escrito que abre los pequeños poemas en prosa, reunidos en Spleen de París —una dedicatoria que hace las veces de prólogo del libro— podría decirse que prueba esta afirmación, consumando a la perfección el gesto que la niega. En su breve extensión, el texto no sólo ejecuta esta maniobra paradójica (a cuya lectura se encamina este ensayo), sino otras de equivalente destreza que hacen de él un pequeño agujero, por el que es posible atisbar, antes de abismarse, la magnitud y precisión de la obra baudeleriana.

Palabras clave

Baudelaire, escritura, Spleen,

Texto completo: PDF